La pobreza tiene cara de niñez

"No cede la pobreza infantil en Puerto Rico ", así relata el título de este artículo publicado por El Nuevo Día. Donde una joven madre de 30 años del pueblo de Maricao narra en la situación de pobreza en la que vive con sus dos hijos varones. Vive en el residencial Juan Ferrer y ha sido desempleada toda su vida. Ella expresa que en el pueblo de Maricao no hay empleos, trabajo y economía, solo trabajo de ama de llaves. Existe una sola fabrica en dicho pueblo, donde ha solicitado, pero no la han contratado. También explicó que ha solicitado ayuda al municipio para trabajo y no ha tenido éxito. Solo recibe pensión alimentaria por su segundo hijo y es un total de 106 dólares mensuales, mientras que el padre de su primogénito no le suple pensión alimentaria teniendo una deuda hasta la fecha de 22,000 dólares. Esta joven madre no tiene transportación propia, lo que le impide hacer gestiones para buscar trabajo y no tiene cuido para sus hijos. Ella expreso que no existen programas de deportes y recreación en los que sus hijos puedan participar.

"Maricao es el pueblo más pobre de Puerto Rico, con casi tres cuartas partes de su población (64%) bajo el nivel federal de pobreza"(El Nuevo Día, 2019). La niñez en este municipio de la isla es 84% pobre, no existe mayor nivel de pobreza en la niñez en otros municipios del país. 

"La pobreza infantil es una pesada piedra en la espalda de la sociedad puertorriqueña de la cual este país no ha podido desprenderse en décadas. El Instituto de Desarrollo de la Juventud (IDJ), una organización no gubernamental sin fines de lucro ha destapado estadísticas hasta el 1999; nunca ha bajado del 50%" (El Nuevo Día, 2019). 

(Recuperado de Instituto de Desarrollo de la Juventud)

¿Cuándo existe pobreza infantil? 

Cuando los niños y niñas sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos,  alcanzar  su  pleno  potencial  o  participar  como  miembros plenos y en pie de igualdad en la sociedad (CLADH,2013).

(Recuperado de Google)

Desde esta definición y las estadísticas mostradas anteriormente podemos decir que en Puerto Rico la pobreza infantil se refleja a grandes escalas. Una interrogante ante esta situación seria ver que políticas publicas o estrategias ha implementado el estado para combatir este enigma. El informe de presupuesto de la niñez del Instituto de Desarrollo de la Juventud (2018) nos explica que “a pesar de la tendencia general de desinversión, en los últimos cuatro años el gobierno de Puerto Rico ha incrementado su inversión en algunos programas que impactan a los niños y sus familias en las áreas de salud, salud mental, infancia temprana y justicia juvenil” (p.5). Sin embargo, el problema no radica en los fondos sino en la eficiente distribución y utilización de estos, para que esta situación desaparezca o disminuya. De acuerdo con “varios estudios sobre madres que viven en la pobreza en Puerto Rico han encontrado que algunas de las barreras más prominentes para acceder a empleos que ayuden a salir de la pobreza incluyen la falta de apoyos sociales, como lo son el cuido de niños y transporte; y asuntos de empleabilidad que incluyen la falta de destrezas alineadas a oportunidades y nivel educacional” (IDJ, 2018). Existen programas como el TANF y Child Care que esta organización expresa ayudaran a la disminución de estas barreras. Pero existe una realidad, y es que en múltiples ocasiones estas “ayudas” o fondos existen para perpetuar el estatus de pobreza en que viven las madres o padres con sus hijos. En el caso de que utilicen el programa del TANF para ser empleados debes cumplir solo con una cantidad de horas limitadas a la semana para que no te quiten otras “ayudas” como el PAM. Y para poder participar de programas como estos se necesita cuido y transportación propia que muchas familias no poseen. Por lo que encuentro un poco contradictorio la aseveración que estos programas existen para deducir la pobreza en infantes. Son medidas asistencialistas para seguir promoviendo el estatus quo. 

Por otro lado, en este ultimo año ha habido un cierre masivo de escuelas publicas alrededor de toda la isla. Lo que ha significado que “el Departamento de Educación de Puerto Rico vio su presupuesto reducido por más de una quinta parte (22%), es decir, más de $700 millones” (Informe de Presupuesto de la niñez, 2018). Lo que se ha traducido a recorte de programas de recreación y deportes en las escuelas, que se le dificulte a muchos padres llevar a sus hijos a los planteles escolares y que la niñez no reciba una educación de calidad debido a que no se pueden contratar maestros por falta de fondos. Esto propone que se mantenga el estatus de pobreza existente en la niñez. Y su vez contribuye a una violación directa de derechos a la carta de derechos del niño, la cual expresa que el sistema educativo debe  facilitar el desarrollo de su personalidad y el desarrollo óptimo de sus habilidades físicas y mentales, que le prepare no sólo en los aspectos académicos, sino para su función en la sociedad hasta donde las facilidades del Estado lo permitan y por otro lado que se le provean los medios para el disfrute de horas de esparcimiento y participación en actividades sociales, culturales y extracurriculares que fomenten liderazgo, hasta donde las facilidades del Estado lo permitan. (Carta de derechos del niño, 1998). 

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(Recuperado de Google)

La situación de la inaccesibilidad a los recursos por parte de los/as madres, padres y cuidadores de los/as  niños/as es la pieza clave para la disminución de la pobreza infantil. Si existieran políticas publicas o fondos dirigidos a apoyar a estas personas en el proceso de conseguir empleo, acceso a transportación, cuido para sus hijos/as, pero con una visión realista sin asistencialismo, seria un paso firme para ayudar a la reducción de la pobreza infantil. Porque en el caso de esta joven madre las ganas de salir hacia delante están lo que necesita son recursos para poder lograrlo. 


Referencias:

Centro Latinoamericano de Derechos Humanos. (2013, 8 enero). Definiendo la pobreza infantil desde un enfoque de derechos humanos. Recuperado de http://www.cladh.org/articulos/defendiendo-la-pobreza-infantil-desde-un-enfoque-de-derechos-humanos/

Instituto de Desarrollo de la Juventud. (2018). Presupuesto de la niñez. Recuperado de http://juventudpr.org/wp-content/uploads/2018/03/54625.pdf

Carta de derechos del niño, No. 338, 1998.


Torres, B. (2019, 24 marzo). No cede la pobreza infantil en Puerto Rico. Recuperado de https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/nocedelapobrezainfantilenpuertorico-2483916/

Comments

  1. Esta publicación sobre el “objetivo 1: Fin de la pobreza” es otra muestra de cómo en Puerto Rico la niñez y especialmente sus madres son sometidas a niveles de pobreza y precarización. Es importante resaltar como la noticia sobre la madre en Maricao puntualiza que ella ha hecho todo lo que está en sus manos para recibir algún tipo de ingreso. Sin embargo, no logra alcanzar otra fuente económica para su sustento y el de su familia. Esto entonces me hace pensar en la marginalización a la que es sometida por varias razones. Una de esas razones es el aspecto geográfico que indirectamente presenta la noticia. Los municipios localizados en la Cordillera Central de Puerto Rico son los más pobres de la isla. La pobreza en esta noticia no puede medirse únicamente por el ingreso, sino más bien deben considerarse otros aspectos de la ciudadanía. Como lo son la transportación, la vivienda, el acceso a servicios médicos, acceso a tecnologías, educación, recreación y participación. Siendo Maricao parte de la Cordillera Central de Puerto Rico, los residentes del municipio sufren una constante violación de derechos humanos y de estos aspectos esenciales de la ciudadanía. Por ejemplo, acudir a servicios médicos puede resultar en una misión imposible porque significa tener que salir del pueblo para el área norte de Puerto Rico sin tener algún tipo de transportación pública. Esto tiene como consecuencia que muchos residentes no reciban sus chequeos médicos, ya que no pueden sufragar los gastos tanto de transporte como de medicamentos y deducibles. “En Maricao no hay farmacia. La más cerca está en Las Marías. Tampoco hay una cooperativa de ahorro y crédito, y el único banco cierra al mediodía”. (El Nuevo Día, 2012). Sin embargo, la cuestión geográfica no puede ser justificación de la pobreza y marginalización de la población que vive en este municipio. El asunto de pobreza debe estudiarse desde los derechos humanos que hacen reconocer a los residentes de Maricao como sujetos de derecho. Finalmente, me parece que es muy pertinente estudiar el tema de la pobreza en Puerto Rico desde distintos ámbitos para una mejor comprensión y lograr buscar soluciones responsables al problema.

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  2. Cuando pienso que el Consejo Nacional de la Raza, ya desde el 2011 afirmaba que la calidad de vida de la niñez puertorriqueña es casi tres veces inferior que sus iguales en Estados Unidos, me estremezco al imaginar cuáles serán las cifras actuales, después de lo mucho que ha crecido nuestra crisis fiscal y ante un temerario plan de austeridad por parte de la Junta de Control Fiscal. Esta investigación, publicada en el "2011 Kids Count Book" anunciaba que PR muestra nueve de diez parámetros que miden el bienestar de los niños y adolescentes puertorriqueños, lo cual indica que confrontan más riesgos que los niños y adolescentes norteamericanos. Se indicó que PR tiene una tasa de 12.5 % de bebés de muy bajo peso al nacer, a lo cual se le suma que el 54% de los hogares son monoparentales, de los cuales el 52% tampoco cuenta con trabajo. Estas cifras resultan alarmantes si consideramos que Estados Unidos, siendo una de las potencias más grandes del mundo, cuenta con un exagerado presupuesto para financiar a su ejército de seguridad y demás actividades bélicas. No se trata pues de pretender que erradique la pobreza, aunque bien sería una meta más loable que la Guerra, sino que al menos le permita a Puerto Rico contar con similares oportunidades de empleo y desarrollo para fomentar el auto sostenimiento familiar. Aquello de la movilidad social una vez más se devela ante nosotros como la más grande todas las mentiras creídas desde la inocencia de gran parte de nuestras generaciones anteriores. Hoy tristemente vemos que los sectores más empobrecidos del país están al margen de las oportunidades reales de acceder al flujo del mercado y la estabilización de su economía. Puerto Rico es la sumatoria de 72 pueblos con sus vulnerabilidades y características particulares, por lo tanto las historias de vida que se escuchan en los pueblos de la isla jamás serán iguales a los que se escuchan en la ciudad; aunque tal como está la crisis económica en nuestro país, escuchar historias similares en el área metropolitana, tampoco me sorprendería.

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