Manifestaciones Violentas de la Pobreza en la Niñez Puertorriqueña

     Inaccesibilidad a una Educación de Calidad y Vivienda Digna   

Fuente: El Confidencial de Ciudad Roja

     Uno de los principales Objetivos del Desarrollo Sostenible del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es el fin de la pobreza. Dicho objetivo aspira a la erradicación de todas las manifestaciones de la pobreza ya que, aunque en algunos países (China e India) millones de personas han logrado salir de la pobreza debido al crecimiento económico acelerado de estos países, este proceso ha sido uno desigual. Son las mujeres alrededor del mundo quienes sufren la pobreza a mayor intensidad ya que, a estas no se les garantiza el igual acceso a oportunidades de empleo, estudios y propiedad, según informa el PNUD. De igual manera, datos estadísticos presentados por el PNUD revelan que la mitad de las personas que viven en la pobreza son menores de 18 años y los/las niños/as y jóvenes puertorriqueños/as no son la excepción a esta cifra.


     Desde varios años atrás, estudios realizados por el Negociado del Censo de los Estados Unidos, revelaron que en Puerto Rico la pobreza tiene rostro de mujer. Específicamente, mujer jefa de familia. Aunque la feminización de la pobreza es un fenómeno reconocido, cabe señalar que hay más de una población vulnerable que se ve afectada directamente por el mismo. Es decir, no tan solo la mujer jefa de familia sufre directamente los efectos abrumantes de la pobreza, sino que la mayor parte de los niños y las niñas de nuestro país lo sufren de igual manera, ya que, en Puerto Rico la mayor parte de las familias con menores de 21 años de edad, son encabezadas por mujeres. Por tal razón, entendiéndose que los/as niños/as y jóvenes, son de las poblaciones mas vulnerables de nuestro país, debido a la dependencia emocional, física y material de sus padres/madres y/o cuidadores/as, a continuación, serán exploradas algunas de las manifestaciones de la pobreza en dicha población.

Fuente: Pinterest

     Entre las manifestaciones más severas de la pobreza en estas poblaciones se encuentra la inaccesibilidad a la educación y vivienda digna. La Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, en el Articulo II, sección 5, establece el derecho a una educación en un sistema de instrucción publica y gratuita (a nivel primario y secundario). No obstante, el año pasado (2018) durante el mes de abril se anunció el cierre aproximado de 283 escuelas publicas de nivel primario y secundario del país. El cierre de dichas escuelas dificultó e incluso, imposibilitó el acceso a la educación de niños y niñas debido al cierre de escuelas cercanas de la comunidad y la falta de transportación y recursos económicos necesarios para sufragar gastos de transportación privada. Esta situación empeoró luego del paso del Huracán María. Datos recopilados por el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ) establecen que el promedio de ausencias de los/as estudiantes de 5-17 años fue de 78 días, luego de María. De igual manera, se observó el bajo aprovechamiento académico, la falta de interés en continuar estudiando y problemas de concentración.

     Por otro lado, el fenómeno del desahucio ha ido en aumento según estudios realizados por el IDJ. Entre una de las prácticas más comunes se encuentra la amenaza de desahucio por desconexión de servicio de energía eléctrica. Las personas quienes residen en vivienda pública son quienes más se han visto afectadas por este suceso. En su mayoría, mujeres jefas de familia y sus niños/as quienes dependen de ella y de las ayudas ofrecidas por el Estado para subsistir. Cabe señalar que dichas ayudas no deben ser conceptualizadas como dádiva del Estado, sino como derecho. El derecho a una vivienda digna y adecuada es uno reconocido a nivel internacional. Este derecho es explícitamente establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), artículo 25, apartado 1.

Fuente: Prensa Latina


Otro elemento importante a tomar en consideración, en cuanto a la garantía de una vivienda digna para los/as niños/as y jóvenes de nuestro país, es la destrucción de viviendas luego del azote del Huracán María. Luego del paso del huracán 82% de los hogares con niños/as sufrieron danos en propiedad. Desde inundaciones severas y pérdidas materiales, hasta daños y devastación total de techos e infraestructura. El 5% de esta población perdió su vivienda. Hoy día, a más de un año del huracán, aún hay familias viviendo día a día con las consecuencias sufridas por causa de aquel fenómeno atmosférico y peor aún, la ineficiencia gubernamental al priorizar asuntos triviales sobre un asunto tan esencial como lo es el de la vivienda digna de los niños y las niñas de nuestro país.
    
     La Carta de los Derechos del Niño (ley núm. 338 del año 1998) en su exposición de motivos establece que los niños y las niñas representan “lo más valioso” porque son la “promesa de un mejor futuro” y que para lograr que en el futuro el pueblo puertorriqueño sea “más sano, más equilibrado y más feliz” se debe proveer a los niños y las niñas cuidado, protección, y oportunidades de vida, que les permitan el máximo desarrollo de su potencial como individuos. De igual manera se postula que la familia es la institución principal designada por el estado para cumplir con esta responsabilidad. No obstante, la familia debe recibir apoyo de la comunidad y del estado para garantizar el pleno desarrollo de los niños y las niñas de nuestro país.

En un país donde el 58% de los/as niños/as y jóvenes viven bajo niveles de pobreza, según estudios realizados por el IDJ, ¿realmente los/as niños/as y jóvenes del país son concebidos/as desde la política pública y los esfuerzos gubernamentales como “lo más valioso”? ¿Es real la aspiración a un “mejor futuro” cuando en la actualidad a los/as niños/as y jóvenes puertorriqueños se les imposibilita el acceso a una educación pública de calidad y el derecho a una vivienda digna? Existe una clara disonancia entre las leyes y políticas públicas establecidas y su ejecución. Si como país aspiramos erradicar la pobreza en todas sus manifestaciones, resulta meritorio la puesta en práctica y la expansión de los derechos de nuestros/as niños/as y jóvenes. De lo contrario, la pobreza se seguirá perpetuando generación tras generación por medio de prácticas opresivas y esfuerzos gubernamentales poco efectivas.

Referencias:

Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico y El Instituto Caribeño de Derechos Humanos (ICADH). (4 de abril de 2016). Deuda Pública, Política Fiscal y Pobreza en Puerto Rico. Informe presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Recuperado de:https://noticiasmicrojuris.files.wordpress.com/2016/04/final-informe-audiencia-pucc81blica-pr-4-de-abril-2016-2.pdf

Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, (1952) Carta de Derechos, Articulo II. En www.lexjuris.com

Declaración Universal de Derechos Humanos, (1948). Recuperado de: http://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/

El Departamento de Educación anuncia el cierre de 283 escuelas. (2018, abril 5). El Nuevo Día. Recuperado de: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/eldepartamentodeeducacionanunciaelcierrede283escuelas-2412322/

En situaciones vulnerables las jefas de familia. (2014, febrero 19). El Nuevo Día. Recuperado de: https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/ensituacionesvulnerableslasjefasdefamilia-1715438/

La Carta de los Derechos del Niño, (1998) Exposición de Motivos. Recuperado de: http://www.lexjuris.com/lexlex/ley1998/lex98338.htm






     
       

Comments

  1. Realmente muchas veces pierdo la esperanza, otras la recupero, y me siento atrapada en un ciclo de nunca acabar.
    Me siento indignada, con las injusticias sociales. Solo imagino el momento donde las cosas sean mejores, pero solo es eso, una proyección producto de mi imaginación. Entonces, me desanimo al pensar que no viviré lo suficiente para ver algo mejor a nivel mundial.
    Camino en contradicciones, y veo que no soy la única. Muchos y muchas han perdido la esperanza; se cansaron de luchar, se cansaron de esperar, se cansaron de las malas noticias, se cansaron de los engaños. Pero aquí estamos: viviendo… esperando aun lo mejor cada día o al menos esperando que las cosas no empeoren. Con desconfianza, esperamos poder volver a confiar.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo, aunque considero que la pobreza tiene más cara de niño que de mujer. Considero que quienes reciben el mayor impacto de la pobreza son los niños/as porque comienzan desde que nacen enfrentándola. En Uruguay la pobreza en los niños entre 0 y 5 años es siete veces mayor que las personas de 65 años en adelante. La premisa principal en la cual se fundamenta la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño es que la niñez y juventud deben ser consideradas como merecedores de cuidado y asistencia especial (Mama, 2010). Se debe poner primero a la infancia no solo por equidad sino porque es la primera etapa de desarrollo de la persona y que la inversión que se haga en esa etapa debe ser clave para la formación de capital humano. Invertir en desarrollo infantil temprano, invertir en prevención problemas de la salud, invertir en una educación de buena calidad-impacto social y económica. La pobreza y la desigualdad limitan su evolución. Según la UNICEF, en los momentos difíciles, “los niños más pobres son los primeros que hay q proteger y no los últimos en tomar en consideración. Un niño tiene solamente una oportunidad de desarrollar normalmente su mente y su cuerpo y proteger esa oportunidad es una responsabilidad primordial de los gobiernos” Es triste pensar que los niños/as, quienes comienzan a penas a vivir, tengan que pasar por situaciones como estas. Niños/as que no son los culpables y ya desde inicio se les quita la oportunidad de tener una vida plena y de un desarrollo saludable mental, físico y social.

    No recuerdo quien la dijo pero aquí comparto una cita para reflexionar: “Que un niño deba sufrir reveses evitables en los años cruciales y vulnerables de su crecimiento de cuerpo y el cerebro es una violación al principio más básico de la Convención sobre los Derechos del Nino. Todo niño tiene derecho al desarrollo pleno de sus potencialidades”

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