“Cuidar Los Océanos Es Tarea de Todos y Todas…”
“Los
océanos del mundo, su temperatura, composición química, corrientes y vida son
el motor de los sistemas globales que hacen que la Tierra sea un lugar
habitable para los seres humanos. La forma en que gestionamos este recurso
vital es fundamental para la humanidad y para contrarrestar los efectos del
cambio climático”. Algunos datos estadísticos incluyen: que el 40% del océano se
ve afectado por la contaminación, las pesquerías agotadas, pérdida de hábitats costeros
y otras actividades humanas; y más de 3,000 millones de personas dependen de la
biodiversidad marina y costera para su sustento. De esta manera, se comienza
explicando en breves palabras la importancia de la vida submarina, y lo que
puede llegar a significar el océano para muchas personas. Cabe mencionar, que
hay personas que viven del mismo, y el hecho de que llegue comida a su casa, depende de
la actividad marítima que realizan. Es alarmante que exista una gran
contaminación en el océano, y que los mares estén repletos de plástico. La
contaminación afecta la vida de muchos animales y su ecosistema; y como sabemos
la tierra depende del agua, tanto como las personas dependemos de ella.
Al mencionar que cuidar los océanos
es tarea de todos y todas, se piensa, que el trabajo en
los océanos son tareas exclusivas de los hombres, pero en este artículo se
expondrá lo contrario, ésta área de la vida submarina, también incluye a las
mujeres. Como dato curioso debo mencionar: “La contaminación de los océanos afecta el
sustento de las mujeres, su salud y la salud de sus hijas e hijos”. (ONU
Mujeres); en el ambiente marítimo, hay muchas mujeres exigiendo igualdad de
género, y que se les incluya en todo lo concerniente al mar.
De hecho, no es hasta que realizo una pequeña investigación sobre mujeres que trabajan en ésta área, que me encontré con varias historias de mujeres empoderadas y dedicadas a esta profesión, en este artículo les mencionare dos. La primera es acerca de Sylvia A. Earle, bióloga marina que ganó el premio: Princesa de Asturias de la Concordia, el mismo “distingue su labor de concienciar sobre la importancia de los océanos como riqueza común”; entre las metas y actividades de Earle se encuentran: explorar fondos marinos, reducir el impacto de la pesca, crear espacios protegidos, y ayuda a educar sobre el riesgo de acumulación de plástico y contaminantes. Earle, en cada charla educativa menciona una de sus citas favoritas: “la salud del mar, es nuestra salud”. En esta historia de Earl podemos observar como existen mujeres activas y que se dedican a educar sobre la contaminación de la vida submarina, y nos hacen conscientes de que el mar es un recurso vital, el cual se debe proteger y preservar. La segunda historia es acerca de Yayi Bayam Diouf, ella nos relata: “Me convertí en la primera pescadora de mi comunidad”. Bayam vive en una aldea en Senegal, donde solo los hombres podían pescar y solo ellos tomaban decisiones dentro del mar, decían que si las mujeres estaban en menstruación, los peces no picarían el anzuelo. ONU Mujeres le brindó capacitación, y aprendió a pescar; ahora Bayam dirige un centro de capacitación para pescadoras. Las mujeres tenemos derecho a que nos incluyan en todos los trabajos que puedan existir, si así nosotras lo queremos; el hecho es que tengamos la oportunidad abierta, sin que nos juzguen con el pensamiento de que no podemos hacerlo; al contrario, nosotras debemos estar motivadas y cambiar esos constructos, demostrar que sí podemos y sí lo lograremos.
De hecho, no es hasta que realizo una pequeña investigación sobre mujeres que trabajan en ésta área, que me encontré con varias historias de mujeres empoderadas y dedicadas a esta profesión, en este artículo les mencionare dos. La primera es acerca de Sylvia A. Earle, bióloga marina que ganó el premio: Princesa de Asturias de la Concordia, el mismo “distingue su labor de concienciar sobre la importancia de los océanos como riqueza común”; entre las metas y actividades de Earle se encuentran: explorar fondos marinos, reducir el impacto de la pesca, crear espacios protegidos, y ayuda a educar sobre el riesgo de acumulación de plástico y contaminantes. Earle, en cada charla educativa menciona una de sus citas favoritas: “la salud del mar, es nuestra salud”. En esta historia de Earl podemos observar como existen mujeres activas y que se dedican a educar sobre la contaminación de la vida submarina, y nos hacen conscientes de que el mar es un recurso vital, el cual se debe proteger y preservar. La segunda historia es acerca de Yayi Bayam Diouf, ella nos relata: “Me convertí en la primera pescadora de mi comunidad”. Bayam vive en una aldea en Senegal, donde solo los hombres podían pescar y solo ellos tomaban decisiones dentro del mar, decían que si las mujeres estaban en menstruación, los peces no picarían el anzuelo. ONU Mujeres le brindó capacitación, y aprendió a pescar; ahora Bayam dirige un centro de capacitación para pescadoras. Las mujeres tenemos derecho a que nos incluyan en todos los trabajos que puedan existir, si así nosotras lo queremos; el hecho es que tengamos la oportunidad abierta, sin que nos juzguen con el pensamiento de que no podemos hacerlo; al contrario, nosotras debemos estar motivadas y cambiar esos constructos, demostrar que sí podemos y sí lo lograremos.
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| Yayi Bayam Diouf |
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| Sylvia A. Earle |
Así, como estas historias, existen muchas más historias de mujeres emprendedoras que sus vidas dependen del océano, o que trabajan para proteger el mismo. Mi meta en este escrito es despertar en sus conciencias, que todos y todas deberíamos, ser responsables y cuidar el océano, porque de alguna forma u otra gozamos de esta riqueza abundante, que también nos protege de muchas formas. Si se cuida y se fomenta la limpieza en el océano y la importancia de mantenerlo limpio, evitaremos que en unos años estemos nadando en plástico, o que los animales estén comiendo plástico. De esto suceder, muchas familias ya no llevaran el sustento a sus hogares, y muchos de nosotros dejaremos de conocer el mar, como lo hacemos hoy día. Los invito a no arrojar más basura y a recoger aquella que veamos. Limpiar el mar nos compete a todos y todas, fomenta y apoya esta causa.
Referencias:
Choren, Elena M. (2018). “La bióloga marina Sylvia Earle
gana el premio Princesa de Asturias de la Concordia”. La Opinión a Coruña.
Recuperado de: https://www.laopinioncoruna.es/sociedad/2018/06/14/biologa-marina-sylvia-earle-gana/1300976.html
ONU Mujeres: (2017). “Desde mi perspectiva: Me convertí en
la primera pescadora de mi comunidad”. Recuperado de: www.unwomen.org/es/news/stories/2017/2/from-where-i-stand-yayi-bayam-diouf.
ONU Mujeres. “ODS 14: Conservar y
utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para
el desarrollo sostenible.” Recuperado de: http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/women-and-the-sdgs/sdg-14-life-below-water






Me parece increíble como el artículo visibiliza el trabajo de las mujeres en la lucha ambiental. Es vital resaltar todas las aportaciones que hicieron estas mujeres en las ciencias ambientales y la vida submarina, ya que deconstruye la idea de que las ciencias marinas y las ciencias en general son lideradas por hombres. Por otra parte, al cuidar y proteger los océanos estamos resguardando la vida de todes porque realmente necesitamos cuerpos de agua saludables para subsistir y tener calidad de vida. Mientras se continúen contaminando los océanos, más afectada se verá la cadena de vida que dependemos de estos cuerpos de agua para vivir. Finalmente, trabajar el tema de la lucha ambiental desde la perspectiva de género abre paso a que nuevas generaciones sientan más empatía y se sumerjan a las ciencias ambientales. El planeta y los océanos nos pertenecen a todes y tenemos la responsabilidad de cuidarlos para el bienestar colectivo.
ReplyDeleteMe parece sumamente interesante que las experiencias de estas mujeres, en cuanto a la invisibilización a la mujer en áreas laborales sobre temas que le conciernen a todos y todas, estén dirigidas a empoderar a todos y todas ( no solo mujeres) a ocuparse y a incluirse en una lucha ambiental. El océano no es solo para los hombres. Hay que romper con esos constructos y paradigmas que solo enfocan a los hombres como los únicos personajes de esta historia. El hombre no es dueño del mar, nadie puede controlarlo pero si puede y debe cuidarlo. Porque tan rico que es visitar las playas, áreas turísticas, tirarnos fotos en nuestros viajes turísticos alrededor del país, pero que mucho trabajo se nos hace mantenerlo como quisiéramos encontrarlo para poder disfrutar de sus riquezas y la relajación que nos brinda. Me daría tristeza llegar a perder la oportunidad de poder observar, visitar y disfrutar de las playas de mi país tropical, que otros países y estados envidian por su temperatura cálida y placentera que ofrece a sus habitantes…Y nosotros/as no lo sabemos valorar mientras vivimos en él. Así que, responsabilicémonos todos y todas porque todos y todas somos los que estamos habitando en él. En esta lucha ambiental nos incluimos todos o no llegamos a ningún lado.
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