Gender Revolution: I am Nine Years Old



 Gender Revolution: I am Nine Years Old

"Tengo nueve años" es un artículo de la revista “National Geography” escrito por Eve Conant, en donde niños de diferentes partes del mundo expresan el peso que tiene el género en sus vidas. La autora plantea que la mejor forma de adquirir respuestas sinceras sobre género y como este determina el destino de una persona, es preguntándole a niños y niñas de nueve años. A esta edad, aunque no piensan en estadísticas y tendencias, ya contemplan sus posibilidades y las limitaciones que le son impuestas por su género (Contant, 2017). Para recopilar la información, visitaron 80 hogares en 4 continentes en donde se entrevistaron niños y niñas de nueve años. Entre las preguntas se encontraban: ¿Qué es lo mejor de ser niño? ¿Qué es lo mejor de ser niña? ¿Qué es lo peor de ser niño? ¿Qué es lo peor de ser niña? Las contestaciones de los niños y niñas recogieron la interpretación del patriarcado, la internalización del machismo, roles de género e influencias culturales muy afiliadas al espacio geográfico al que pertenece cada uno.

Según Marió (2016), las construcciones de género son los roles adscritos a hombres y mujeres en un lugar y espacio determinado, definiendo al género como “una categoría meta-histórica que es transversal a temporalidades y sociedades específicas” en las que se puede apreciar lo que el autor nombra la dicotomía positivo-negativo, donde las mujeres “poseen un rol de dependencia, decoración, pasividad, sin posibilidad de ejercer autoridad alguna” y los hombres “son independientes, activos, racionales, autoritarios, asertivos y situados como líderes” . Esto lo vemos reflejado a través del artículo "Tengo nueve años", en el discurso reproducido por cada niño y niña, donde si se toma en consideración el aspecto histórico, las tradiciones y la cultura de cada uno de los países participantes, podemos identificar su influencia en la concepción del género de cada uno de los participantes. Entre las afirmaciones que más llamaron mi atención del artículo de Conant se encuentra Alfia Ansari, niña residente de India: "Nosotras no vamos a la escuela y los niños sí, así que ellos pueden viajar adonde quieran y las niñas no". También Lopeyok Kagete de Kenia: "Lo mejor de ser niño es tener pene", por último   Yingzhi Wang niño de China: " Creo que lo peor de ser niño es molestar a las niñas, porque en general ellas son más débiles y pequeñas, y también tímidas... Los niños deberían protegerlas como mi papá protege a mi mamá y se hace cargo de nuestra familia".

Marió (2016) expresa que el género es una construcción capaz de producir “mitos, símbolos, concepciones particulares de mundo, instituciones, identidades y organizaciones sociales”. Estas reproducciones son las responsables de jerarquizar el binarismo tradicional que favorece al patriarcado y coloca a lo femenino en un nivel de inferida. Según el Instituto Nacional de las Mujeres (2003) la manera en que se forman las diferencias entre lo masculino y femenino desde la niñez es por medio de la educación. Mediante esta adoctrinación se genera el constructor de que la mujer es aquella persona que debe estar dispuesta a servir y el hombre aquel que tiene el poder de decidir sobre otros, de exigir y con derecho a equivocarse. Se le resta valor a lo femenino y se realza lo masculino, respondiendo al patriarcado y a todo lo que esto implica en la realidad social a nivel mundial. Ver el mundo a través de la percepción de niños de 9 años sin duda recoge lo que aprenden de sus padres, familiares, pares, su escuela y del mundo que los rodea, ya que según Ramírez y Contreras (2012) en las etapas más tempranas del desarrollo es donde los niños y niñas adquieren los esquemas propios de la feminidad y masculinidad. Madrid (2011) expone en su escrito que la masculinidad es una construcción social, ya que esta no posee ninguna base natural. Además, esta puede ser interpretada bajo múltiples estándares y a su vez adquirir diferentes formar de acuerdo con el espacio, al momento histórico o a la cultura. A su vez Madrid (2011) también discute que pasa lo mismo con la feminidad, pero en este caso la construcción le adjudica características de dependencia y subordinación.

Es importante trabajar el tema del patriarcado y el sexismo desde la educación en cada niño y niña desde su nacimiento. Esto con la intención de desestimar los estereotipos y el binarismo, factores que dan paso a la violencia y a la perpetuación del machismo. Chaves (2012) considera que “la educación es tal vez la principal reproductora de estereotipos sociales que se encuentran alrededor de la construcción identitaria de los niños como hombres y de las niñas como mujeres” (p.11). Socialmente tenemos el compromiso de insistir en que la solución se encuentra en la igualdad, en nuestra capacidad de empatía y sensibilidad; en la búsqueda de una convivencia más justa, donde nuestras niños y niñas sean libres. Quiero realzar que cuando me refiero a la educación no hago énfasis al acceso, porque, aunque aún nos falta mucho por recorrer es un derecho que para las mujeres en los últimos años está siendo cada vez más reconocido. El sector del sistema educativo al que debemos aspirar más allá de que nuestras niñas, jóvenes y mujeres estén presentes, es a uno que sus modelos de enseñanza esté situado desde la igualdad tanto en derechos como en oportunidades, uno que rompa con los constructos con los crecemos, que eduque para crear entes capaces de recocer las diferencias sin que estas representen un impedimento.

Adjunto alguna de las imágenes presentadas en el artículos con sus respectivos discursos y nacionalidades:















Referencias:

Bruno, A. (2007). Derechos sexuales y reproductivos un camino recorrido. En Hacia una pedagogía feminista géneros y educación popular.p. 89-98. Buenos Aires: Editorial El colectivo.

Cayeros, L. (2010). La construcción de identidades de género entre la juventud rural. Ponencia presentada al VIII Congreso Latinoamericano de Sociología Rural, Porto de Galinhas.

Chaves, A. (2012). Masculinidad y feminidad: ¿De qué estamos hablando?. Revista Electrónica Educare, 16, p. 5-14 Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/1941/194124704010.pdf

Instituto Nacional  de las Mujeres (INAMU). (2003). Módulo educativo psicología-secundaria: Aplicación de la visión de género a los programas de estudio del MEP. San José, Costa Rica: INAMU, MEP.

Madrid, S. (2011). Masculinidades y equidad de género en la escuela: consideraciones para la construcción de una política. Masculinidades y Políticas Públicas Involucrando Hombres en la Equidad de Género. Universidad de Chile. p.129-150.

Marió, C. (2016). Construcciones de género en un grupo de niños y niñas en una escuela rural. Chile: Universidad del Bío, Red de Bibliotecas. Recuperado de: http://repobib.ubiobio.cl/jspui/bitstream/123456789/1318/1/Mari%C3%B3%20Aviles%2C%20C%C3%A9sar%20Andr%C3%A9s.pdf

National Geographic (2017). Gender Revolution: Girls, Boys, and gendered toys. Recuperado de: https://www.ehu.eus/documents/2007376/5040237/NationalGeographic_Genero-la-Revolucion-Enero2017.pdf

Ramírez, M. y Contreras, S. (2012). Reflexiones en Torno a la Masculinidad Hegemónica en Niños de una Escuela Rural en Chile. Psicoperspectivas, 11 (1). p.158-179.

Rodríguez, M. (2005). La construcción del género en los primeros años de escuela: una mirada desde la perspectiva del profesorado. Revista Iberoamericana de Educación, Universidad de Oviedo. p.1-11







Comments

  1. Es impresionante leer como desde temprana edad los niños y niñas comienzan a sentir la opresión del machismo. Aun más sorprendente es leer este estudio que muestra que no solo sufren las consecuencias, sino que están conscientes de que algo anda mal y no es equitativo entre hombres y mujeres. Cuando leemos esto automáticamente nos preguntamos ¿por qué seguimos aquí?, ¿cómo se ha logrado mantener un sistema tan dañino por tanto tiempo?, ¿seguiremos adoctrinando generación tras generación? o ¿ya es hora de ponerle fin a esto? Yo pienso que hemos avanzado, sin embargo, nos queda mucho por recorrer como sociedad para movernos a un sistema inclusivo y equitativo. En casos como estos se puede resaltar la importancia, el valor y el poder de las políticas sociales. En mi opinión, problemas de esta índole los vemos bien difíciles de resolver. Pero, basta con crear políticas sociales que promuevan la equidad de género y de esta manera las personas comenzarán a cambiar su perspectiva.

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