LOS MANTENIDOS DEL GOBIERNO



LOS MANTENIDOS DEL GOBIERNO

“Allá los de caserío y de barriadas porque nosotros los que vivimos acá arriba sabemos ínglish, somos trabajadores, estudiosos y nos espera mejor vida”. -cita realizada por el autor con propósitos de este trabajo. 


        Desde que tengo uso de razón, ha existido el discurso de que los puertorriqueños son unos mantenidos. Que lo que les gusta es que el Estado o el gobierno les pague las deudas mientras ellos se quedan de vagos en sus hogares, sin trabajar y solo cuando sea necesario, salir a comprar leche con los cupones. ¡Que el Boricua es cosa mala! Claro, cuando se refieren a los puertorriqueños y boricuas, hablan de los sectores empobrecidos que sufren del discrimen, la desigualdad y la exclusión. No concuerda el discurso con los enormes tapones mañaneros, la gran cantidad de personas con grados universitarios, los pequeños negocios que contra viento y marea se establecen y el sinnúmero de eventos que observamos en la cotidianidad que evidencian lo contrario. ¡Que aquí a la gente le suda la frente y se jode por lo suyo! Aun, cuando el Estado desmantela sus derechos indiscretamente.




        Sin embargo, durante años ha habido varios mantenidos del gobierno de los cuales nadie habla. Empresas multimillonarias que se les han provisto incentivos y créditos contributivos. Será que para la Elite ese término de “mantenidos” suena como a insulto. Pero, eso sí es ser un mantenido, tener la capacidad económica para costear tus operaciones, una plusvalía excesiva y aun así recibir dinero, que proviene de las contribuciones que pagamos todos los trabajadores del país, para diversas cosas. Entre ellas, dinero para adiestrar empleados, exención de patentes, 300,000 dólares para subsidiar la nómina de empleados y otras cositas. Si no me creen, pregúntenle a Wal-Mart.



        La cosa es, que por fin, gracias a distintas entidades que intercedieron durante años y a simples ciudadanos como tú y como yo, que también aportaron a la causa, se aprobó el proyecto en la Cámara de Representantes 1880 para que haya transparencia en los informes y se sepa a quiénes se les atribuyen estos incentivos y cuánto es la cantidad. Ahora, esto no significa que el problema está resuelto. Es un proyecto que aun espera la aprobación del Senado. Pero, con tener los datos y evidencia públicamente, se puede cuestionar la necesidad de estos a la gran mayoría de las compañías.


Referencias: 

Cintrón Arbasetti, J. (2014, 19 febrero). Walmart Puerto Rico se aprovecha del mantengo corporativo. Recuperado de http://periodismoinvestigativo.com/2014/02/walmart-puerto-rico-se-expande-con-ayuda-del-gobierno-pide-millones-en-fondos/

Primerahora.com. (2018, 9 noviembre). Cámara aprueba medida que ordena divulgar incentivos contributivos. Recuperado de https://www.primerahora.com/noticias/gobierno-politica/nota/camaraapruebamedidaqueordenadivulgarincentivoscontributivos-1311323/

Roldán Collazo, L. (2018, 9 noviembre). Secreteo y mantengo en las exenciones contributivas para los ricos: ¿Hasta cuándo? Recuperado de http://www.80grados.net/secreteo-y-mantengo-en-las-exenciones-contributivas-para-los-ricos-hasta-cuando/




















Comments

  1. Nací en un campo, para ser más específica en el Barrio Cacao, luego parte de mi niñez en Vietnam, luego en un “caserío” La Rosaleda y volví al barrio. Leyendo tú artículo me trajo muchas memorias que están guardadas en lo último del disco duro a propósito y uno de esos recuerdos era que teníamos que comer arroz blanco con huevo porque ya no teníamos que comer finalizando el mes. Teníamos que esperar nuevamente el próximo mes, para esperar los tan esperado cupones, para hacer la compra y tener una comida balanceada por lo menos tres semanas, que era lo que nos duraba ya que éramos 7 personas en el pequeño apartamento . La Rosaleda (“el caserío”) ubicado en Guaynabo, estaba cerca de las urbanizaciones que en su mejor momento eran de los “riquitillos”, relativamente cerca se encuentra el Colegio San Ignacio (Colegio de varones), el Colegio Puertorriqueño de Niñas y otras urbanizaciones a su alrededor. Había parque para que los hijos de los “riquitillos” jugaran soccer, pero nosotros teníamos que jugar en una cancha improvisada baloncesto que ni maya, ni rayas tenía. Muchas veces me fui en bonche hacer maldades en la casas de los “riquitillos” por qué el aburrimiento nos mataba. Una vez que vinieron al caserío los “riquitillos” (los estudiantes de San Ignacio) hacer su obra social, los recibimos con cierto recelo ya que siempre los guardias entraban dando palo ya que estábamos al lado de residencias con prestigio y debían mantener el orden por aquello de no calentar y darle buena reputación al área. No recuerdo que el dinero que nos dio el gobierno nos diera para irnos de vacaciones o más barato, ir a un cine. Al contrario mi tía se fue a limpiar casa para no seguir pasando hambre y necesidad…..

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  2. Con las llamadas ayudas gubernamentales, lo que hacen es acallar y tener al pueblo dormido. Todo lo indefendible se escuda en las ayudas económicas. Nos marean con el discurso de que somos unos mantenidos y que no nos gusta trabajar, pero sin embargo se despiden empleados, los salarios son bajos, aunque tengas buenos estudios no te contratan, y a los comerciantes los atosigan con impuestos. No hay subsidios o incentivos para los puertorriqueños emprendedores, pero si para los intereses foráneos.

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  3. En la década del cuarenta en Puerto Rico iniciaron los primeros fondos gubernamentales federales a fin de expandir algunos de los programas que se habían puesto en marcha en EU. Evidentemente el welfare state no fue efectivo para reducir la pobreza y es que ¿Cómo se mide la pobreza en Puerto Rico? El Censo Federal es quien mide la línea de la pobreza en la sociedad. ¿Cómo no reconociendo las particularidades de un país se mide la llamada pobreza?


    ‘’Si tienes cupones eres un mantenido, si consigues trabajo te quitamos los cupones’’. Esta perspectiva errónea de que en Puerto Rico somos unos mantenidos me lleva pensar en una situación que observe. Hace algún tiempo, trabaje en cierta tienda de calzado. En ese entonces se había contratado a una chica para temporada de navidad. En promedio esa chica se podía hacer unos 200 dólares aproximados cada dos semanas. No obstante, finalizada la temporada la iban dejar como empleada regular, por tanto, quiso hacer el acercamiento de que no debía ganar más de cierta cantidad (la cual no recuerdo con exactitud) en la empresa privada no podían garantizarle eso, ya que el empleo era de acuerdo a la demanda de clientes. Es por eso que le indicaron que el sueldo algunas veces iba a ser más y otras menos. Cuando la gerente se enteró de que la ciudadana no quería que le quitaran el beneficio del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) y por eso hizo el acercamiento, vocifero que por eso el país estaba como estaba.

    Y me pregunto; ¿Hasta cuándo? Muchas veces no sabemos la necesidad de quien está en nuestro lado, y estas políticas asistenciales evidentemente no están diseñadas para permitir que la gente se supere. La chica muy triste no acepto el trabajo.

    ¿Si tu fueras esa chica que hubieses hecho? Si tienes un hijo, eres madre soltera, tienes una casa que pagar, estas estudiando y trabajando ganas menos….


    Colón Reyes, Linda (2001). Sobrevivencia, pobreza y ‘mantengo’; La política asistencialista estadounidense en Puerto Rico: el PAN y el TANF. Ediciones Callejón, San Juan, Puerto Rico. pp. 59 – 103.

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